
Poco a poco se han sumado voces a las denuncias que he expresado en este blog. Gracias a quienes me brindan su apoyo.
Esta ocasión abordaré un tema muy serio, y que los últimos días me ha colmado.
Quienes cometen estos actos en su mayoría son hombres, porque no son los suficientes varones; prefieren usar la fuerza y la intimidación para poder estar con alguna mujer, en lugar de ser unos verdaderos varones caballeros.
No se obsesionen con una persona, habemos 8 mil millones de seres humanos en este planeta, sean caballeros y conquisten con respeto y honor.
En la semana pasada tuve información de cuatro casos de violaciones a chicas de Playa del Carmen, tres mayores y una menor; me causa mucha impotencia cada una de sus historias, porque reconozco la vulnerabilidad a la que nos exponemos día a día.
Luego de estos sucesos, querer tener justicia se hace un reto inalcanzable; en primeras, al acudir a la Fiscalía lejos de brindar atención comprensiva, te juzgan. Quienes reciben las denuncias son personas que se dejan dominar por sus prejuicios en lugar de brindar la ayuda. Oigan, se tratan de violaciones, nadie quiere o busca que le suceda eso.
Creo que todos conocemos cómo son los funcionarios de la Fiscalía en cualquier tema, sólo se mueven si hay dinero de por medio y no por la causa de darle justicia a las víctimas.
El problema del acoso y las violaciones son tristemente un tema común en Playa del Carmen y en general en el País.
Para los varones les parece normal intentar coquetear y ser insistentes. El asunto es que están invadiendo el espacio de otra persona, y todo dependerá hasta donde se les marca el límite y deben respetarlo.
En mi situación, he tenido experiencias con “amigos” que me han forzado para besarme, o los típicos abrazos para embarrarse mi pecho en ellos; superiores que parece no toman en serio tu trabajo; abusan de su posición para requerir labores bajo condiciones como ir a sus casas a altas horas de noche o en bikini en su yate.
Los casos que más me han frustrado han sido en la calle, hace meses les compartí cómo un conductor en su camioneta quitado de la pena me siguió y me pedía subirme. No se diga de algunos taxistas que quieren dar viajes gratis (¿al otro mundo?); un par de ellos tuvieron el descaro de cerrarme el paso con sus vehículos, y es ahí cuando la cabeza te traiciona y ya no se sabe si en los próximos minutos puedo terminar en una terracería descuartizada, te invade la impotencia.
¿Qué derecho tienen para interrumpir mi andar?
Es preocupante que esta situación esté fuera de control, y parece que a las autoridades no les importa.
No hay ajustes a la educación sexual, prefieren seguir en sus dogmas conservadores y tabúes de no hablar de esto. La realidad es que las nuevas generaciones se están mal educando desde internet, lo que considero terminará en problemas mayores.
En Quintana Roo tenemos dos programas de mucho éxito en el tema de educación sexual; una fue la campaña de prevención a la violencia familiar y abuso contra la mujer que emprendió Carlos Joaquín cuando fue Alcalde de Playa del Carmen y que lamentablemente no replicó como Gobernador.
El otro caso, fue el programa “Ojo con tu antojo” del Gobierno del Estado en la época de Félix González.
Actualmente en Playa tenemos a una mujer como Alcalde y a la primera mujer Gobernadora; estoy segura que ellas lograrán comprender el nivel de este problema y deseo que puedan ajustar sus acciones para revertir este problema.
A las víctimas les pido por favor no desistir en la búsqueda de justicia, tenemos que seguir presionando para que las autoridades se tomen en serio este asunto.